Bruselas (Euractiv)- Nada une a Europa como una amenaza común. Pero una vez que las presiones del presidente estadounidense Donald Trump sobre Groenlandia se calmaron, también lo hicieron las esperanzas de un cambio radical en la agenda de competitividad de Europa.
Los líderes de la UE se reunirán el jueves para un retiro informal en el castillo de Alden Biesen, a las afueras de Bruselas, a los que se unirán Enrico Letta y Mario Draghi, autores de dos informes históricos que describen cómo Europa podría reactivar la productividad y la inversión para competir con Estados Unidos y China.
«Europa es lenta, pero creo que nos encontramos en un momento crucial», afirmó el primer ministro belga, Bart De Wever, quien propuso la reunión.
Sin embargo, a pesar del constante bombo retórico en torno a la competitividad, la voluntad política para llevar a cabo una reforma significativa sigue siendo escasa. No parece probable que se superen los obstáculos institucionales y técnicos que el bloque arrastra desde hace tiempo.
Un diagnóstico conocido
El diagnóstico es conocido. Europa genera talento e innovación, pero las empresas y los trabajadores se inclinan por los mercados de capitales más profundos y un entorno más unificado de Estados Unidos. Las soluciones —mercados de capitales integrados, normas armonizadas y un mayor gasto conjunto— son igualmente conocidas. También son políticamente delicadas, ya que requieren que los gobiernos renuncien al control nacional.
«Debemos integrar nuestros mercados. Estamos librando una guerra comercial contra nosotros mismos», afirmó De Wever. El Fondo Monetario Internacional estima que las barreras internas dentro de la UE equivalen a aranceles de hasta el 44 % sobre los bienes y del 110 % sobre los servicios.
Aunque De Wever ha pedido una línea más dura con la Comisión Europea, el mayor obstáculo puede estar en los estados nacionales, una de las razones por las que Draghi ha instado a Europa a pasar «de una confederación a una federación».
Sectores enteros siguen fragmentados, según Niclas Poitiers, del grupo de expertos Bruegel, ya que las empresas defienden los mercados nacionales protegidos y los gobiernos recurren al arbitraje regulatorio para atraer inversiones.
Todo sigue igual
La brecha entre el diagnóstico y los resultados viene de largo. «Los Estados miembros suprimirán progresivamente entre sí todas las restricciones al movimiento de capitales», reza el Tratado de Roma de 1957, un compromiso que, casi siete décadas después, solo se ha cumplido parcialmente.
El mes pasado, antes de la cumbre de emergencia de la UE convocada por las tensiones con Washington, se produjo una breve muestra de unidad. Pero cuando los líderes se reunieron, la urgencia ya había desaparecido después de que Trump diera marcha atrás en los aranceles. Tres diplomáticos de la UE declararon a Euractiv que existe un riesgo creciente de que el bloque vuelva a caer en los patrones habituales.
Esto se traduce en nuevas iniciativas, declaraciones conjuntas y oportunidades para hacerse fotos, pero pocos avances sustantivos. En las últimas semanas, las agrupaciones franco-alemana, italo-alemana, E6 y nórdica se han comprometido a eliminar las barreras normativas o a profundizar los mercados de capitales. Sin embargo, las opciones concretas son limitadas y controvertidas.
Mercados de capitales
La centralización de la supervisión de los mercados de capitales podría actuar como un potente «volante» para la integración, afirmó Poitiers. Pero la resistencia es fuerte. Los llamados «paraísos fiscales», como Irlanda, los Países Bajos y Luxemburgo, tienen mucho que perder, y los gobiernos ya están discutiendo dónde debe situarse la supervisión.
La renuencia de Italia a respaldar la Unión de Ahorro e Inversión en una reciente declaración italo-alemana ilustra lo controvertidos que siguen siendo incluso los cambios incrementales.
Francia sigue defendiendo una mayor preferencia europea en la contratación pública, una postura que comparte el comisario de Industria, Stéphane Séjourné, pero el apoyo es desigual.
La ministra de Economía alemana, Katherina Reiche, advirtió durante el fin de semana que la competitividad no se puede construir mediante el aislamiento. Los Estados del norte argumentaronque las disposiciones de «Compre europeo» socavarían los esfuerzos por simplificar la normativa y podrían tensar las relaciones comerciales.
«Estamos exactamente donde estábamos hace tres años», afirmó Poitiers, advirtiendo de que tales medidas podrían generar fricciones innecesarias con los socios sin abordar las debilidades estructurales.
Creación de un marco jurídico único
Existe un amplio apoyo a la creación de un marco jurídico único para las empresas emergentes en toda la UE, el denominado «28.º régimen», con el fin de ayudar a las empresas a expandirse más allá de las fronteras. Sin embargo, una vez que las propuestas cobran sentido, comienzan a chocar con los sistemas jurídicos nacionales, lo que lleva a los gobiernos a dar marcha atrás.
«Al final, es posible que se llegue a algo que se pueda llamar el 28.º régimen», afirmó Poitiers. «Pero es tan restrictivo que, en realidad, resulta inútil».
La simplificación normativa es uno de los pocos ámbitos en los que existe consenso. La Comisión ha propuesto diez paquetes ómnibus, aunque es probable que su impacto sea limitado. «No creo que sirva de mucho», afirmó Poitiers.«Pero es algo que se puede hacer fácilmente».
Según Poitiers, es más difícil reducir sustancialmente la burocracia. Gran parte de la carga normativa tiene su origen en la legislación nacional y no en Bruselas, aunque los gobiernos suelen culpar a la UE.
///
(Editado por cs, cz/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.es)
The post Por qué los líderes de la UE no rescatarán la economía europea esta semana appeared first on Euractiv.es.