Se trata de la cuarta fuga del atracador albanés Toma Taulant, que se escapó de la cárcel de máxima seguridad de Ópera de la forma más clásica: serró los barrotes y se descolgó con sábanas. Según denuncian, el hacinamiento y la falta de personal en las cárceles italianas dificultan la vigilancia.