De la «comodidad» del Colegio de Brujas a su breve detención policial: ¿un inesperado desenlace para Federica Mogherini?

Bruselas (Euractiv.com/.es) – Abandonó la compleja primera línea política de la Unión Europea (UE) por la seguridad del prestigioso Colegio de Europa de Brujas, pero desde ayer, martes, la ex jefa de la diplomacia del bloque comunitario Federica Mogherini (Partido Democrático/S&D, socialista) ha vuelto a acaparar los titulares por motivos ajenos al ideal de construcción política europea. 

En los últimos cinco años, la ex Alta Representante de la UE se ha reinventado a sí misma como la serena rectora del Colegio de Europa, la cuna de los futuros funcionarios europeos, como una benévola directora de colegio, armada con una vasta agenda de contactos.

Tal como adelantó Euractiv, la policía belga llamó a la puerta del domicilio privado de Mogherini el martes, en el marco de una investigación penal sobre el presunto uso indebido de fondos de la UE vinculados a la academia diplomática europea, que ella dirige desde su creación en 2022.

Mogherini fue detenida junto con el alto funcionario de la Comisión Stefano Sannino y un miembro del personal del Colegio de Europa. Los tres fueron interrogados bajo sospecha de fraude en la contratación pública, corrupción y conflicto de intereses presuntamente delictivo. De momento no se han presentado cargos contra ninguno de ellos. La policía registró los edificios del Colegio, el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) y varios domicilios particulares.

Tanto Mogherini como Sannino fueron liberados a última hora de ayer, martes, aunque están siendo investigados,  según informaron fuentes de la Fiscalía Europea (EPPO, por sus siglas en inglés)

Para Mogherini, de 52 años, supone un cambio brusco respecto a la imagen de control que ha proyectado desde que dejó sus cargos políticos para asumir su nueva función en el Colegio de Europa.

Durante su mandato desde 2020 ha ampliado la escuela, impulsó la apertura de un nuevo campus en Tirana (Albania), que se suma a los de Brujas y Natolin (Polonia). También dirigió la universidad durante la pandemia, que confinó a los estudiantes de la prestigiosa universidad en sus habitaciones en condiciones a menudo sombrías, y expulsó a un conocido profesor de política que se descubrió que había infringido las normas al acosar sexualmente a una estudiante.

Joven, italiana, competente

La carrera de Mogherini se ha caracterizado por estar en el lugar adecuado en el momento oportuno.

La trayectoria política de Mogherini comenzó en la izquierda italiana: primero en las filas de las juventudes, luego como diputada del Partido Democrático (S&D) y, finalmente, como ministra de Asuntos Exteriores de Italia en 2014.

Pasó solo ocho meses en ese cargo antes de dar un salto inesperado a Bruselas para asumir uno de los cuatro puestos más poderosos de la UE como alta representante para Asuntos Exteriores.

El entonces primer ministro italiano Matteo Renzi impulsó su traslado a Bruselas con mucho empeño, y rechazó un acuerdo que habría convertido a su rival político Enrico Letta en presidente del Consejo Europeo.

Durante cinco años, durante el mandato del expresidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker, fue la cara diplomática de la UE, representándola en las negociaciones sobre el programa nuclear iraní, entre otros asuntos.

Sin embargo, su mandato como responsable de la política exterior de la UE suscitó opiniones encontradas tanto en Bruselas como en su país. El partido de Renzi la promocionó como «joven, italiana, competente», pero cambió las tornas en 2019, cuando Renzi la desprestigió supuestamente por haber «defraudado las expectativas» y tener un «impacto cercano a cero».

A menudo fue criticada por controlar bien la escenografía, el aparato externo, más que la geopolítica. Le costó poner en pie la política de la UE sobre Rusia y Ucrania, fue marginada en los contactos internacionales sobre Siria y en la política sobre Oriente Medio, y nunca superó del todo la desconfianza de los Estados miembros del Este de Europa, que la consideraban demasiado blanda con Moscú.

Entonces llegó su otro gran momento, A pesar de no tener un máster, en 2020 se convirtió en rectora del Colegio de Europa, el instituto de posgrado de élite de Brujas y Natolin que forma a los futuros eurócratas. El nombramiento fue controvertido, y dejó muchas dudas sobre la transparencia y la oportunidad, también porque Mogherini no tenía experiencia académica.

Embajadora de marca

Sin embargo, el nombramiento de una persona joven, mujer y muy politizada para dirigir el instituto también fue considerado un soplo de aire fresco que podría sacudir una institución elitista y a menudo anticuada. Sustituye a Jörg Monar, un académico alemán que ha escrito más de 250 libros y artículos sobre la UE y que ha dirigido el Colegio de Europa desde 2013.

Su visibilidad era importante. Mogherini se apoyó mucho en su perfil público, y se convirtió en lo que muchos estudiantes llamaban medio en broma «la cara guay de la universidad», muy cómoda en escenarios donde la política y el mundo académico se funden.

«Cuando hablas con su equipo, tienes la impresión de que no estás hablando con académicos, sino con políticos», recuerda un antiguo alumno. «Ella aparecía allí. Se paraba a hablar con los estudiantes, a comer en la cantina», agrega. Otro antiguo alumno la calificó de «una especie de superestrella de la universidad».

«Nómbrame otro rector que la gente de fuera de la institución conozca», comenta otro alumno.

Problemas crecientes

Pero los problemas empezaron a acumularse. Mogherini, según se supo cuando estalló el gigantesco escándalo de corrupción en el Parlamento Europeo, más conocido como Catargate, formaba parte del consejo honorífico de «Lucha contra la impunidad», supuestamente una ONG de derechos humanos dirigida por el principal sospechoso y ex eurodiputado Pier Antonio Panzeri.

Asistió al acto de presentación de la ONG cuando era la jefa de la diplomacia europea, y más tarde a una conferencia que coorganizó cuando ya estaba instalada en la universidad. Pero afirmó  que desconocía los hechos.

Impulsó nuevas asociaciones y acuerdos comerciales del Colegio y puso en marcha un nuevo campus en Albania junto con el primer ministro albanés, Edi Rama, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Mogherini aprovechó su agenda de contactos, viajó por todo el mundo por asuntos universitarios y se reunió, entre otros, con el ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Nasser Bourita, en el verano de 2022. Una fuente europea afirmó que el plan original de Mogherini era crear un nuevo campus en Marruecos, en lugar de en Albania.

Pero el prestigio del Colegio se difuminó el martes, cuando la italiana fue detenida bajo sospecha de haber creado fraudulentamente la Academia Diplomática de la UE, otra joya de la corona de la universidad.

Para una institución famosa por formar a la futura élite de la UE, el Colegio de Europa parece de repente el telón de fondo de un thriller político.

Tras casi un día de silencio, el Colegio, fundado en 1949, emitió finalmente el martes un escueto comunicado en el cual reconocía los registros de la Fiscalía Europea en el campus de Brujas, pero omitió la detención de Mogherini.

«El Colegio toma todas las medidas necesarias para garantizar la continuidad de sus actividades», reza la nota. El mensaje era claro: con o sin Mogherini, la universidad debe continuar.

(Elisa Braun y Magnus Lund Nielsen/Euractiv.com han contribuido en la redacción de este artículo)

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(Editado por MK/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es)

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