Las farmacias en los países europeos se adentran poco a poco en el territorio de los médicos

Bruselas (Euractiv.com/.es) – Los farmacéuticos en los países de la Unión Europea (UE) ofrecen cada vez más servicios sanitarios además de la normal dispensación de medicamentos, lo cual ha hecho saltar las alarmas de los médicos, que alertan acerca de la delgada línea divisoria en el sector de la prestación de determinados servicios de salud, según revela un nuevo informe.

Desde el inicio de la pandemia de COVID-19, las farmacias de toda Europa han ampliado sus servicios para incluir la vacunación. En su informe publicado el martes, el Grupo Farmacéutico de la Unión Europea (PGEU) señala que este es ya el caso en 16 Estados miembros de la UE.

El grupo, que representa a más de medio millón de farmacéuticos comunitarios, constató que las farmacias europeas prestan actualmente casi 50 servicios distintos, entre ellos programas para dejar de fumar, pruebas en el punto de atención y cribados.

Los servicios farmacéuticos han dejado de ser «adicionales» para convertirse en «un componente básico de la asistencia sanitaria moderna», concluye el informe.

La secretaria general del PGEU, Ilaria Passarani, afirma que esa tendencia refleja la creciente presión a la que se enfrentan los sistemas sanitarios, a la que contribuyen la escasez de personal, el envejecimiento de la población y el aumento de las tasas de enfermedades crónicas.

«Todos los farmacéuticos tienen al menos cinco años de formación profesional y las farmacias son el punto de entrada más accesible a la atención sanitaria. Si se habilitan los servicios, tanto los pacientes como los sistemas sanitarios salen ganando», explica Passarani a Euractiv.

Passarani añade que el estudio es también un llamado a la acción para que los responsables políticos proporcionen «marcos que reconozcan la atención esencial» que prestan los farmacéuticos y «hagan de los servicios de eficacia probada una parte permanente y financiada de la atención primaria».

En ese sentido, la experta sostiene que las farmacias también podrían ayudar a prevenir la resistencia a los antimicrobianos comprobando si un dolor de garganta es bacteriano o vírico, reduciendo así el uso innecesario de antibióticos.

Los médicos alerta de sus líneas rojas

Algunos países de la UE están ampliando las competencias y capacidades de las farmacias.

La ministra alemana de Sanidad, Nina Warken, anunció recientemente reformas que permiten a las farmacias administrar más vacunas, realizar más pruebas de detección y, en algunos casos, incluso dispensar medicamentos con receta sin la aprobación previa de un médico.

La medida provocó la reacción inmediata del sector médico alemán.

En una carta abierta, las asociaciones de médicos alemanes expresaron su «gran preocupación» por los planes del ministerio y advirtieron contra la posibilidad de confiar a las farmacias tareas que requieren cualificación médica.

«El principio de doble control -el médico diagnostica y prescribe, el farmacéutico comprueba y dispensa los medicamentos- es un elemento clave de la calidad asistencial», se asegura en la misiva.

Los galenos alemanes aseguran que debilitar este principio podría conllevar terapias farmacológicas peligrosas, una atención fragmentada y una reducción de la seguridad para el paciente.

Permitir a los farmacéuticos dispensar medicamentos para enfermedades crónicas o «afecciones sin complicaciones» supondría «cruzar una línea roja», añadían.

En otros países, esa línea se ha cruzado hace tiempo.

Irlanda, por ejemplo, introdujo en marzo de 2024 una nueva normativa que permite a los farmacéuticos ampliar a 12 meses la validez de determinadas recetas.

A partir de enero de 2026, podrán recetar medicamentos para una lista inicial de ocho afecciones, como el herpes zóster y el herpes labial, y se prevé que el ámbito de aplicación se amplíe con el tiempo.

«En toda Europa los farmacéuticos han asumido más responsabilidades, desde nuestros últimos estudios de hace cinco años«, explica a Euractiv la presidenta del PGEU, Clare Fitzell.

Sin embargo, al margen de los 13 países de la UE que permiten a los farmacéuticos dispensar medicamentos con receta en casos de emergencia, Fitzell siembra algunas dudas. «¿A qué otro lugar acuden los pacientes fuera del horario laboral normal?», se pregunta.

En ese sentido, subraya que, como expertos en medicamentos, los farmacéuticos tienen las competencias y conocimientos necesarios, y que utilizarlos eficazmente reduciría la presión en todo el sistema sanitario.

En su estrategia para 2030, el PGEU señala a Canadá como ejemplo de país en el que las farmacias han asumido un papel más importante de forma rentable.

Allí, los farmacéuticos comunitarios llevan a cabo programas de gestión de la medicación para pacientes con enfermedades crónicas, supervisando los tratamientos e incluso prescribiendo de forma independiente, un modelo que, según el grupo, ha demostrado ser rentable y ha mejorado los resultados de los pacientes.

Para los farmacéuticos, el reto consistirá en convencer a los gobiernos de que amplíen su papel y, al mismo tiempo, garantizar a los médicos que la seguridad de los pacientes no se verá comprometida.

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(Editado por Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es)

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