Bruselas (Euractiv.com) – La Unión Europea (UE) sopesa endurecer su política con Rusia, y analiza esta semana imponer límites más estrictos a los visados turísticos rusos y restringir los movimientos de diplomáticos de ese país en el bloque, además de nuevas sanciones selectivas.
El endurecimiento de las medidas de la UE responde al recrudecimiento de la guerra en Ucrania y se produce después de que un número récord de turistas rusos -más de medio millón- llegaran en lo que va de año a Europa para pasar sus vacaciones de verano.
En ese sentido, se prevé que en los próximos días la UE presente una propuesta para aplicar el decimonoveno paquete de sanciones del bloque. Algunas fuentes diplomáticas afirman que los Estados miembros han tratado de actualizar las normas ya modificadas por la supresión del acuerdo de facilitación de visados de la UE con Rusia tras la invasión de Ucrania en septiembre de 2022.
De acordarse esta opción, supondría armonizar las normas de entrada en todo el bloque, ya que la expedición de visados es competencia de cada país miembro.
Algunas de las capitales comunitarias también abogan por prohibir totalmente la entrada de ciudadanos rusos, una medida que requeriría una mayoría cualificada.
La mayoría de los países de la UE fronterizos con Rusia ya han restringido severamente las solicitudes de visado de ciudadanos rusos, con pocas excepciones. Polonia, los países bálticos, Chequia y Finlandia han cerrado en gran medida sus puertas a su vecino oriental.
Sin embargo, los países que cuentan con la afluencia de turistas rusos en verano o en periodos vacacionales -como Italia, España, Grecia y Francia, así como Hungría, favorable a Moscú- se han mostrado relativamente flexibles en la concesión de visados a pesar de la guerra en Ucrania.
Afluencia de visitantes
Según datos de la Comisión Europea, más de medio millón de rusos obtuvieron visados Schengen en 2024, cifra que presenta un aumento significativo respecto al año anterior.
El impulso a la propuesta se debe al elevado número de entradas registradas este verano.
«No podemos aceptar que los rusos viajen y disfruten de su vida mientras su gobierno mata ucranianos y amenaza nuestra seguridad a diario», declaró a Euractiv un diplomático de la UE, al tiempo que subrayó que quienes entran en el bloque son a menudo los segmentos más ricos de la clase media rusa.
El nuevo intento de frenar las normas de entrada de ciudadanos rusos se produce poco antes de que la Comisión Europea presente nuevas directrices en la materia, que entrarían en vigor a finales de año. Éstas presentarán directrices generales, aunque no vinculantes, a los Estados miembros sobre la expedición de visados turísticos.
Sin embargo, varios líderes de la oposición rusa en el exilio han advertido del peligro de confundir a los ciudadanos de a pie con los políticos afines al Kremlin.
Yulia Navalnaya, viuda del fallecido líder opositor Alexei Navalny, escribió a principios de esta semana en una carta a la jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas, que el bloque debería centrarse en los oligarcas y los propagandistas más que en los turistas.
«Las sanciones deben ir dirigidas a oligarcas, funcionarios de seguridad, propagandistas y otros cómplices del régimen, no a ciudadanos de a pie», afirmó Navalnaya, quien citó como ejemplos al director de orquesta ruso Valery Gergiev, el multimillonario Leonid Mikhelson y otros aliados del Kremlin.
Por otra parte, se ha propuesto limitar la libertad de movimiento de los diplomáticos rusos con visados Schengen y destinados en el bloque.
Una propuesta anterior, impulsada por Chequia, proponía prohibir los viajes por Europa más allá de las fronteras del país en el que el diplomático estuviera acreditado, suspendiendo de facto las normas de Schengen.
Praga, respaldada por otros países del bloque, ha presionado para que se frenen los viajes de los diplomáticos rusos, alegando el riesgo de sabotaje después de que el país expulsara en los últimos años a decenas de agentes secretos rusos con cobertura diplomática.
«Las detenciones de la semana pasada en Rumanía y la expulsión de Praga de un ‘diplomático’ bielorruso son una prueba más de que debemos limitar los desplazamientos», declaró un segundo diplomático de la UE.
«Este caso demuestra que no debemos permitir que se abuse de Schengen para actividades hostiles. Los agentes escudados en privilegios diplomáticos no deben tener vía libre en toda Europa», declaró el ministro checo de Asuntos Exteriores, Jan Lipavský, tras las detenciones.
Sin embargo, la idea no ha calado hasta ahora entre los países más escépticos de la UE, pues persisten las dudas sobre la eficacia de la vigilancia en ausencia de controles fronterizos internos. También se teme que esas medidas desencadenen represalias rusas contra los diplomáticos europeos destinados en Moscú.
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(Editado por Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es)
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