Bruselas (Euractiv.com/.es) – La cosecha de trigo en los países de la Unión Europea (UE) se está recuperando gradualmente tras un desastroso 2024, aunque los precios siguen bajos, lo cual obliga a los productores a almacenar sus cosechas y competir por los mercados de exportación con Ucrania y Rusia.
Francia es el primer productor de cereales de la UE, con un 24% del total en 2023, seguido de Alemania (16%).
Tras un 2024 pésimo, debido sobre todo a las fuertes lluvias, las perspectivas para 2025 parecen mucho más halagüeñas. Los agricultores de ambos países han informado de buenas cosechas de cereales tanto en cantidad como en calidad.
La producción de trigo en Francia superó los 33 millones de toneladas este verano, lo cual supone un aumento del 27% respecto al año pasado.
Mientras tanto, en Alemania, la cosecha de trigo pasó de 17,8 millones de toneladas en 2024 a 21,7 millones este verano. En ambos países, la cifra se sitúa por encima de la media de los últimos cinco años. Pero el panorama no es tan halagüeño.
Altos rendimientos, bajos precios
«Falta una cosa: los precios no están ahí», afirma Benoit Piétremont, presidente de la organización francesa de productores de cereales, al tiempo que expresa su temor por «una escasez de liquidez en febrero y marzo» Del mismo modo, la Asociación Alemana de Agricultores (DBV) también denuncia una «situación de precios catastrófica», según AFP.
Los precios de los cereales y el trigo en el mercado mundial están muy por debajo de los niveles de los últimos cinco años, actualmente por debajo de 200 euros por tonelada, mientras que los costes de producción en Europa no han dejado de aumentar.
La caída de los precios del trigo está directamente relacionada con la abundante producción mundial, en especial las grandes cosechas de grandes productores como Rusia, unida a la debilidad de la demanda internacional, puesto que importadores clave como China recortaron sus compras en medio de la depreciación de muchas divisas de mercados emergentes frente al dólar, informó Reuters.
Y aunque Francia exporta una de cada dos toneladas de trigo -alrededor del 40% al mercado europeo y el 60% fuera de Europa-, la presión de los precios ya está pesando sobre las exportaciones.
Impacto en las exportaciones
Debido a los bajos precios del mercado, muchos productores de cereales optan por almacenar su trigo en lugar de venderlo inmediatamente, a la espera de condiciones más favorables.
«Desde julio y agosto, observamos que los volúmenes llegan muy lentamente a los puertos franceses», explica Sébastien Abis, experto en geopolítica alimentaria.
«Los agricultores están almacenando su cosecha de 2025, a la espera de que suban los precios antes de ponerla en el mercado», asegura
Esa lentitud distorsiona los flujos comerciales. «El problema es que las exportaciones dependen del volumen. Sin él, corremos el riesgo de no satisfacer las necesidades y los plazos de nuestros clientes en el extranjero», advierte Abis.
La situación complica los esfuerzos de los productores franceses de trigo para conseguir nuevos clientes, en medio de la crisis con Argelia.
Debido al estrés hídrico, la producción de trigo en Marruecos y Argelia «nunca es suficiente para cubrir todas las necesidades», lo cual les obliga a comprar cantidades importantes cada año, explicó Abis.
Pero aunque Argelia fue durante mucho tiempo el principal comprador de Francia, el país ha dejado de comprar trigo francés debido a las tensiones bilaterales entre París y Argel.
Moscú «conquistó este mercado pidiendo a Argelia que dejara de comprar trigo francés», afirma Abis, en un intento por «debilitar a Europa en varios ámbitos, entre ellos la agricultura y la alimentación».
Abonos para el trigo
«Vamos a tener que encontrar la manera de exportar los pocos millones de toneladas que solíamos enviar a Argelia», explica Piétremont.
El representante de los agricultores cita a Marruecos como socio potencial, y destaca las «buenas relaciones» con el país por la «necesidad de comprarles fertilizantes».
Aunque un reciente escándalo sanitario reveló que los cereales franceses estaban contaminados con cadmio, un metal pesado cancerígeno procedente de las rocas utilizadas en grandes cantidades en los abonos fosfatados marroquíes, ello no parece frenar el proyecto de intercambio «trigo por abono» con Marruecos.
«Por proximidad geográfica, es el país más interesante» para los abonos, añade Piétremont.
Pero Marruecos no es el único país interesante en ese aspecto. El experto menciona también el aumento de las exportaciones de trigo a China y Egipto.
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(Editado por Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es)
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