Lanzan una campaña viral para «bloquear» Francia el 10 de septiembre

París (Euractiv.fr/.es) – Una campaña viral para «cerrar Francia» el 10 de septiembre, con el apoyo de activistas de extrema izquierda y de los sindicatos, ha generado temor a una posible parálisis del país, similar a la que tuvo lugar hace unos años con las masivas protestas de los «chalecos amarillos».

«El 10 de septiembre, bloquéalo todo»: El eslogan ha ido ganando adeptos en Internet desde que el primer ministro francés, François Bayrou, anunciara a mediados de julio recortes presupuestarios por valor de 44.000 millones de euros.

La campaña «bloquons tout» (bloquear todo), lanzada inicialmente en mayo en TikTok, se ha acelerado durante el verano, amplificada por antiguos colectivos de los Chalecos Amarillos, políticos de extrema izquierda y de la derecha radical.

Las reivindicaciones siguen siendo vagas o dispersas, y van desde aumentos salariales hasta la dimisión del Gobierno. También lo son las tácticas, que incluyen huelgas, boicots a supermercados, bloqueos de carreteras e incluso llamamientos a ocupar puertos y edificios públicos.

Aunque todavía modesto -unas 10.000 personas siguen sus principales canales de Facebook y Telegram-, el reciente apoyo al movimiento por parte de La France Insoumise (LFI), de extrema izquierda, y del sindicato de trabajadores ferroviarios Sud-Rail ha sacudido a la clase política.

El gobierno de Bayrou, ya debilitado por los bajos índices de aprobación antes de las cruciales negociaciones presupuestarias, ha convocado una reunión de seguridad esta semana.

«Me parece preocupante», admitió Valérie Hayer, presidenta del grupo liberal Renovar Europa en el Parlamento Europeo, al tiempo que añade que «aún quedan muchas cosas por aclarar» sobre ese movimiento.

Los servicios de seguridad vigilan muy de cerca, aunque en principio no hay indicios de influencia extranjera.

Fuentes del Ministerio del Interior no respondieron a una petición de comentarios por parte de Euractiv al cierre de este artículo.

Una campaña no tan popular

Aunque ahora se enmarca como una reacción a los recortes presupuestarios, el llamamiento original a «bloquearlo todo» apareció semanas antes del anuncio de Bayrou sobre la aplicación de medidas de austeridad en un post de una cuenta de TikTok llamada «Les Essentiels France».

Según Le Monde, la cuenta -con un claro perfil euroescéptico- ganó adeptos al aprovechar las redes en línea vinculadas a los veteranos de las protestas de los gilets jaunes («chalecos amarillos») que sacudieron Francia de 2018 a 2020. El canal de TikTok y un sitio web específico ofrecen ahora materiales de protesta, que se pueden compartir.

«Está mucho más profesionalizado que lo que habíamos visto con el movimiento de los chalecos amarillos, en el que personas que no sabían cómo utilizar un grupo de Facebook se convirtieron de repente en moderadores de páginas con cientos de miles de personas», explica Louise Michel, estudiante de doctorado implicado en las movilizaciones posteriores a las protestas de los «chalecos amarillos».

Pero el movimiento también está más fragmentado, según Michel, y concita menos apoyo que las oleadas de protesta de las marchas por la «libertad» de la época de la pandemia del COVID-19.

Aplicaciones de mensajería, grupos de Telegram y cuentas de Instagram como grevemanifsblocages10septembre difunden ahora convocatorias de acción descentralizadas y anuncios de reuniones, entre ellas una en el Parque de la Villette de París el 28 de agosto.

La izquierda se moviliza

Aunque oficialmente no es partidista, el movimiento ha atraído rápidamente el apoyo político de la izquierda.

En una columna publicada en agosto en La Tribune, el líder de la LFI, Jean-Luc Mélenchon, instó a sus partidarios a «ponerse al servicio de los colectivos locales» que organicen la movilización del 10 de septiembre.

Según Michel, activistas de la LFI ya se han unido a grupos de protesta en las últimas semanas, a menudo de forma encubierta, haciéndose pasar por ciudadanos de a pie.

El Partido Socialista (PS) ha adoptado una postura más prudente, y asegura que está «vigilando de cerca» el movimiento.

«Las motivaciones y las tácticas aún no están claras, pero entendemos la exasperación que hay detrás de este movimiento espontáneo» , explica la eurodiputada del PS Chloé Ridel.

La líder de Los Verdes, Marine Tondelier, expresó su apoyo, pero advirtió contra las organizaciones políticas que «instrumentalizan la lucha» Algunos manifestantes ya han expresado su malestar por el gran protagonismo de LFI.

«Algunos ciudadanos ya no quieren participar», afirma un usuario, mientras que otro celebra la retirada de políticos de extrema derecha.

La extrema derecha en apuros

A principios de verano, algunos diputados de Agrupación Nacional (RN), de la líder ultra Marine Le Pen, vieron en las protestas del 10 de septiembre una oportunidad política, pero la creciente participación de grupos de izquierda ha sembrado dudas en la extrema derecha.

Esperaban cosechar la popularidad del meme viral «Nicolas qui paie» , símbolo del treintañero urbano y culto aplastado por los impuestos y sacrificado (al menos en su opinión) en beneficio de los extranjeros.

La RN también intentó canalizar la energía del movimiento Gueux (Mendigos), que denuncia el llamado «ecologismo punitivo» y critica las subvenciones estatales a las energías renovables.

«¿Vamos hacia una movilización popular?» Se preguntaba en julio el diputado de RN Matthias Renault.

Pero en agosto, se quejaba de que «la izquierda se ha apoderado del 10 de septiembre».

En ese sentido, el eurodiputado Matthieu Valet se declara partidario de «la Francia obrera, que hará oír su voz el 10», pero prefiere «librar la batalla callejera en la Asamblea Nacional».

El partido de extrema derecha está dividido entre proyectar credibilidad como partido de gobierno y responder al enfado de su base de votantes, y es probable que algunos miembros de las bases se unan a las protestas callejeras independientemente de la línea del partido.

Aumento de las convocatorias de huelga

Al margen de la protesta del 10 de septiembre, el gobierno de Bayrou se prepara para un otoño tenso, a medida que aumentan las convocatorias de manifestaciones contra los planes de austeridad para el presupuesto de 2026.

Sud-Rail ha convocado una huelga el mismo día. Por su parte, los taxistas, enfadados por los cambios en la normativa sobre transporte sanitario, quieren «paralizar el país» el 5 de septiembre con acciones de fuerza contra gasolineras, estaciones de tren, aeropuertos e incluso los Campos Elíseos de París, repletos de turistas.

Los farmacéuticos, furiosos por los recortes propuestos en los reembolsos de medicamentos, cerrarán sus farmacias el 18 de septiembre y todos los sábados a partir del 27 de septiembre.

En París, los sindicatos de 38 hospitales públicos -que representan a cerca de 100.000 trabajadores sanitarios- celebrarán asambleas el 25 de agosto para decidir si se suman a la oleada de huelgas.

Los principales sindicatos se reunirán el 1 de septiembre para coordinar sus acciones. La responsable de la Confederación General del Trabajo (CGT), Sophie Binet, no ha descartado participar en la jornada del 10 de septiembre, aunque ha subrayado que su atención se centra en garantizar que la movilización sea «sostenida en el tiempo».

El gobierno de Bayrou, sin embargo, podría tener problemas más pronto que tarde. La LFI ha anunciado que presentará una moción de censura el 22 de septiembre, primer día de la sesión parlamentaria.

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(Editado por Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es)

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