Bruselas/Berlín (Euractiv.com/.de) – La polémica suscitada recientemente en Alemania por el uso de programas informáticos de la controvertida empresa tecnológica estadounidense Palantir ha puesto en evidencia la enorme dependencia de la Unión Europea (UE) de Estados Unidos en esa materia.
Gran parte de la clase política alemana ha aprovechado las vacaciones de verano para debatir sobre si la policía debería poder utilizar la herramienta de análisis de datos creada por Palantir, una empresa estadounidense cofundada por el multimillonario Peter Thiel, aliado del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El programa, denominado «Gotham», conecta distintas fuentes de datos para hacerlas más útiles a los clientes. Palantir lo ofrece para una amplia variedad de uso: el sitio web de la empresa anuncia vídeos de constelaciones de satélites y de soldados vigilando la alimentación de drones.
Algunas fuerzas policiales regionales alemanas llevan años utilizando una versión reducida de la herramienta para conectar distintas bases de datos, pero no sin fuertes críticas por su insuficiente base jurídica (o su ausencia total). Por ejemplo, activistas de la sociedad civil han interpuesto una demanda contra el uso del software en Baviera (sur).
El ministerio alemán de Justicia, dirigido por los democristianos de la CDU (PPE), también analiza si el software de Palantir se debe autorizar a nivel federal.
Pero las autoridades alemanas no son, ni mucho menos, las únicas que utilizan Palantir en Europa, según numerosas informaciones de prensa, aunque la empresa no respondió a las preguntas de Euractiv sobre con qué autoridades europeas ha trabajado.
No desaprovechar una «buena crisis»
La Dirección General de Seguridad Interior de Francia prorrogó en 2019 un contrato existente con Palantir, firmado tras los atentados terroristas de noviembre de 2015 en París. La agencia policial europea (Europol) también utilizó el software de la empresa en su grupo operativo de respuesta a esos atentados.
Según documentos obtenidos por The Guardian, los resultados fueron tan malos que la agencia policial de la UE consideró demandar a Palantir por la «incapacidad de su software para visualizar adecuadamente grandes conjuntos de datos».
Varios países europeos, entre ellos Países Bajos y Grecia, utilizaron otro software de Palantir, Foundry, para detectar posibles casos de COVID-19 o para estudiar modos de propagación del virus.
La empresa cuenta con una división de salud cuyo producto se está implantando fuertemente en Estados Unidos. En Reino Unido, Palantir firmó en 2023 un contrato de 330 millones de libras con el servicio público de salud (NHS), aunque su despliegue ha sufrido retrasos, entre otros motivos por las dudas del personal.
La invasión rusa de Ucrania en 2022 metió de nuevo a la UE en modo crisis. Una vez más, Palantir surgió como opción. Por ejemplo, aliándose con el gobierno polaco para construir un portal en el cual los refugiados de guerra ucranianos pudieran encontrar ofertas de trabajo.
La empresa también se ha abierto camino en el ámbito militar.
A principios de este año, la OTAN eligió a Palantir para su Comando de Operaciones Aliadas, la sala de guerra de la Alianza, para facilitar la toma de decisiones y la planificación militar.
Fue un duro golpe para Francia, que llevaba mucho tiempo luchando contra la excesiva dependencia europea de Estados Unidos en materia tecnológica y militar.
¿Cuál es la alternativa europea?
El problema no es que en la UE falten empresas del mismo sector.
Por ejemplo, Siren, una empresa con sede en Irlanda y oficinas en otros países europeos además de en las Américas y el Pacífico, dispone de un producto similar, que anuncia como «la única alternativa verdadera» a Palantir.
«Con los cambios geopolíticos mundiales, en Siren vemos una demanda creciente de tecnologías de investigación europeas», escribe la empresa en un blog, donde presenta sus productos como una alternativa a Palantir, la cual funciona sin que los usuarios tengan que cambiar completamente a un ecosistema de proveedores cerrado.
Pero el argumento en contra es que, según los clientes de la empresa estadounidense, ninguna alternativa europea es tan buena como las herramientas de Palantir.
Aun así, varias regiones alemanas no están convencidas.
Schleswig-Holstein, enclavada entre Dinamarca y los mares Báltico y del Norte, sigue buscando opciones en Alemania y Europa. La administración regional tiene ambiciosos objetivos de soberanía tecnológica en otros ámbitos, e intenta desprenderse, entre otros productos, de Microsoft Office.
«Sería un error crear una nueva dependencia en otro sector básico del Estado -la policía- adquiriendo el software de Palantir», en opinión de Jan Kürschner. «Las regiones que siguieron este camino equivocado deberían dar marcha atrás lo antes posible», agrega.
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(Editado por Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es)
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