¿Quién gana y quién pierde con el nuevo presupuesto francés para 2026?

París (Euractiv)- Los legisladores franceses finalmente han allanado el camino para la aprobación del presupuesto de 2026, rechazando dos mociones de censura y poniendo fin a cinco meses de tensas negociaciones que han dejado claros ganadores y perdedores.

El lunes, una moción presentada por los partidos de izquierda —sin los socialistas— no prosperó, ya que solo obtuvo 260 de los 288 votos necesarios para derrocar al Gobierno. Otra moción presentada por la formación de extrema derecha Agrupación Nacional solo consiguió 135 votos.

El resultado refuerza al primer ministro Sébastien Lecornu, que asumió el cargo en septiembre con lo que describió como una única misión: presentar «un presupuesto para Francia». En ese sentido, ha tenido éxito.

Tras intentar inicialmente entablar conversaciones con los socialistas, Lecornu invocó en enero el artículo 49.3 de la Constitución —a pesar de haber prometido anteriormente evitarlo—, lo que permitió que el proyecto de ley se aprobara sin votación, a menos que prosperara una moción de censura.

Lecornu «gestionó bien la situación»

Según el diputado centrista del Movimiento Demócrata Frédéric Petit, Lecornu «gestionó bien la situación», ayudado en parte por el trabajo preliminar realizado por los ex primeros ministros Michel Barnier y François Bayrou. «Barnier y Bayrou arrastraban un pesado bagaje mediático; Lecornu, paradójicamente, se consideraba algo nuevo», declaró Petit a Euractiv.

Poniendo el foco en los acuerdos discretos en lugar de en los grandes gestos, Lecornu también ha logrado distanciarse del presidente Emmanuel Macron, al que muchos consideran responsable de la agitación política desencadenada por la disolución repentina del Parlamento en 2024.

La aprobación del presupuesto da a Macron un respiro en la escena internacional y, le guste o no, eleva a Lecornu como posible candidato a las elecciones presidenciales de 2027.

Al presentarse como una oposición constructiva, los socialistas obtuvieron concesiones tangibles en el presupuesto de 2026: la suspensión de la reforma de las pensiones de 2023, mayores prestaciones laborales para los hogares con bajos ingresos y un nuevo impuesto sobre las sociedades familiares.

Los socialistas recuperan poder de influencia

«Somos el grupo parlamentario que más ha avanzado en mostrar su voluntad de compromiso y de trabajar en interés del pueblo francés», declaró la diputada socialista Estelle Mercier a Euractiv. Sin embargo, el partido no consiguió todas sus demandas. Se abandonaron tanto la propuesta del «impuesto Zucman» a los hogares más ricos como el retorno del antiguo impuesto sobre el patrimonio en Francia.

Aun así, por primera vez desde que el presidente François Hollande dejó el cargo en 2017, el Partido Socialista ha recuperado poder de influencia en las negociaciones parlamentarias, a pesar de contar con solo 69 de los 577 escaños.

Si esta estrategia se traduce en ganancias electorales es algo que se verá en las elecciones municipales de marzo, donde se enfrentarán a la presión del partido de izquierda más radical, Francia Insumisa, cuyo líder, Jean-Luc Mélenchon, se ha negado a llegar a un acuerdo con el Gobierno.

Los Republicanos, la principal víctima

La principal víctima parece ser el partido conservador Los Republicanos, plagado de divisiones internas. Tras apoyar a los gobiernos anteriores, el líder del partido, Bruno Retailleau, ha endurecido su postura y ha criticado lo que ha calificado de «concesiones» excesivas a los socialistas, que supondrían «mayores impuestos, un mayor déficit y más deuda».

Aunque el presupuesto propuesto por Lecornu es, en su opinión, muy defectuoso, muchos legisladores conservadores consideran ahora necesario seguir adelante. Sin embargo, el paso de Retailleau a la oposición ha dividido a sus propias filas. Varios de los 49 legisladores del partido desafiaron a la dirección en una votación sobre el presupuesto de la seguridad social, alineándose en cambio con los centristas de Macron y los socialistas.

«En la actual situación de caos generalizado, censurar y derrocar al Gobierno no mejoraría en absoluto las cosas», declaró recientemente el diputado Nicolas Tryzna al diario francés Le Monde.

En 2024, otras figuras se separaron y formaron la Unión de la Derecha por Francia (UDR), aliada con la extrema derecha francesa. «Se está produciendo un realineamiento: los votantes con una visión clara se están uniendo a la alianza que he construido con Jordan Bardella y Marine Le Pen», declaró el exlíder republicano Éric Ciotti al diario francés Le Figaro, tras unas recientes elecciones parciales en las que los conservadores perdieron frente a la UDR con más del 59 % de los votos.

Con el presupuesto asegurado, la atención se centra ahora en las elecciones municipales de marzo y en la preparación de la carrera presidencial de 2027.

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(Editado por cs, mm/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.es)

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