Bruselas (Euractiv)- El director de la Organización Marítima Internacional (OMI) ha instado a la Comisión Europea a suavizar su postura sobre un acuerdo global de transporte marítimo ecológico, argumentando que es necesario alcanzar un compromiso aceptable para todas las partes, incluido el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, a fin de mantener vivas las negociaciones.
Arsenio Domínguez, secretario general del organismo regulador marítimo con sede en Londres, visitó esta semana la Comisión Europea para presionar a los funcionarios a que reconsideren su postura antes de que se reanuden las negociaciones en abril. Eso significa suavizar el acuerdo que se consideraba un gran avance en materia climática a nivel mundial, según dos funcionarios al tanto de las conversaciones.
El pasado mes de octubre, las negociaciones sobre un acuerdo global para orientar el sector del transporte marítimo hacia las emisiones netas cero, que incluía sanciones para los combustibles más contaminantes, fracasaron después de que Washington amenazara con imponer sanciones a los países que respaldaran la postura acordada provisionalmente.
Frustración entre los defensores del clima
Los países de la UE habían apoyado inicialmente un proyecto de acuerdo con normas medioambientales relativamente estrictas. Sin embargo, las deserciones de Grecia y Chipre debilitaron la posición de la Unión y contribuyeron al fracaso del acuerdo, lo que frustró a los defensores del clima y a los países más ambiciosos.
Domínguez,funcionario panameño, se reunió con eurodiputados de las comisiones de Transporte y Medio Ambiente del Parlamento Europeo, así como con altos funcionarios responsables de la política marítima y climática, entre ellos Magda Kopczyńska, directora general de la DG MOVE, y Kurt Vandenberghe, jefe de la DG CLIMA.
«Estas conversaciones incluyeron la consideración de esfuerzos para encontrar un consenso sobre el camino hacia la descarbonización del transporte marítimo internacional», declaró un portavoz de la OMI a Euractiv.
Su visita se produce en un momento en que la UE sigue dividida sobre hasta dónde llegar. Grecia, cuyo poderoso sector marítimo representa alrededor del 8 % del PIB, quiere que se reabran las negociaciones para dar un trato más favorable al gas natural licuado (GNL), una postura compartida por Estados Unidos y otros países petroleros.
Biocombustibles frente al gas natural licuado
Por otro lado, Dinamarca, sede del gigante naviero Maersk, respalda el acuerdo existente negociado en pleno apogeo de la campaña del Pacto Verde de la UE, que favorece los biocombustibles frente al GNL. Se considera que China apoya provisionalmente este enfoque. Francia, que en su día se alineó con Dinamarca, está ahora reevaluando su posición.
Los responsables climáticos de la UE —se hallan entre los últimos defensores del enfoque de la era del Pacto Verde en medio de la presión de la industria— se oponen a reabrir el expediente, según dos funcionarios familiarizados con el asunto. Su reticencia se debe a que el GNL se considera mucho más contaminante que los biocombustibles.
«El peor escenario desde el punto de vista climático sería un acuerdo débil en la OMI, que luego se utilizaría en Bruselas para oponerse a las normas existentes más estrictas», afirmó Felix Klann, de Transport & Environment, un grupo de defensores del medio ambiente..
Ajustes en el sistema de comercio de emisiones
En 2024, la UE incluyó las emisiones marítimas en su histórico sistema de fijación de preciosdel CO₂ , a pesar de la fuerte oposición del sector del transporte marítimo. Un acuerdo global más blando de la OMI podría utilizarse para justificar ajustes en el sistema de comercio de emisiones (ETS) de la UE, reflejando esfuerzos similares de la industria de la aviación para evitar la fijación de precios del carbono señalando los acuerdos globales existentes en la Organización de Aviación Civil Internacional.
Ante la perspectiva de un acuerdo diluido en la OMI, los responsables de clima podrían verse tentados a mantener la posición actual de la UE en esa organización, lo que mantendría el expediente congelado. La división ha dejado en desacuerdo a Wopke Hoekstra, comisario neerlandés de Clima de la UE, y Apostolos Tzitzikostas, comisario griego de Transporte, lo que ha provocado llamamientos para elevar la cuestión a los líderes de la UE. Cabe destacar que Domínguez solo se reunió con Anna Panagopoulou, jefa de gabinete de Tzitzikostas, durante su visita a Bruselas.
«No se trata de una cuestión que deban resolver dos comisarios, sino de un asunto que compete a los Estados miembros», afirmó un funcionario de la Comisión, añadiendo que la cuestión debería «plantearse a nivel de los jefes de Estado de la UE». «Los líderes de la UE deberían encargar a la Comisión que presente una nueva propuesta», añadió el funcionario.
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(Editado por aw, jp/Eurativ.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.es)
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