Berlín (Euractiv)- Enfrentada a un agresor ruso en el Este y a un protector que se desvanece en el Oeste, Europa intenta reforzar sus defensas. Y aunque con dinero se pueden comprar muchos equipos, alguien tiene que manejarlos, lo que suscita debates sobre la importancia del servicio militar en todo el continente.
Para la mayoría de los europeos occidentales, la idea de ser enviado al frente es abstracta. Los compromisos militares suelen centrarse en misiones internacionales a pequeña escala lejos de casa. Incluso cuando el servicio nacional era obligatorio, rara vez gozaba de popularidad entre los ciudadanos.
Pero a medida que se recrudece la guerra de Rusia contra Ucrania, los países que habían suspendido el servicio militar obligatorio empiezan a pensar en reinstaurarlo.
Alemania eliminó el servicio militar obligatorio en 2011, a medida que se desvanecían los recuerdos de la Guerra Fría, y desde entonces cuenta con un ejército de voluntarios a tiempo completo de unos 180.000 soldados.
Ahora, con el aumento de las tensiones y de los objetivos de gasto de la OTAN, Berlín se esfuerza por reintroducir el servicio militar obligatorio y atraer a suficientes voluntarios para aumentar el tamaño de su ejército permanente a 260.000 en 2035.
Francia también se está replanteando su enfoque, y el debate sobre el servicio militar obligatorio está haciendo que los responsables políticos de toda Europa occidental busquen ejemplos de dónde funciona bien.
El ejemplo de Suecia y Noruega
No tienen que buscar muy lejos. Los países nórdicos ya hacen el servicio militar de forma diferente. Ni Suecia ni Noruega tienen problemas para encontrar suficientes reclutas.
A diferencia de sus colegas del sur, preparan a toda su población para un posible conflicto e incluyen a toda la sociedad en los planes de defensa. La defensa ha sido durante mucho tiempo un tema popular de discusión en las mesas de las cocinas escandinavas.
Tanto Noruega como Suecia utilizan también reclutamientos selectivos, examinando a todos sus jóvenes pero llamando sólo a los que necesitan. En la actualidad, Noruega cuenta con entre 10.000 y 12.000 reclutas, con planes de aumentar constantemente el número.
«La mayoría de la gente piensa que el ejército es algo bueno como experiencia», explica el sargento mayor Fredrik Deaton, del ejército noruego. «Más del 80 % de los que terminan el servicio militar lo recuerdan como una experiencia positiva y les gustaría volver a hacerlo».
Ser seleccionado, un honor
Noruega promueve el servicio militar como una parte formativa del desarrollo. Como resultado, los jóvenes noruegos suelen verlo como un logro que puede ayudarles en sus carreras más adelante en la vida. Hay más de 300 empleos militares diferentes, y los reclutas compiten por los puestos que desean. Ser seleccionado suele considerarse una insignia de honor.
«Ellos mismos tienen que estar cualificados para ello, y tienen que estarlo mejor que los demás», afirma el sargento Deaton.
El objetivo de las fuerzas armadas es reclutar a los noruegos más motivados y capaces, y utilizan la formación obligatoria para identificarlos. Ser seleccionado como uno de los 10.000 finalistas es un logro que los futuros empleadores ven con buenos ojos, explica este sargento de reclutamiento.
Alemania mira al norte
Más al sur, el panorama es diferente. Alemania acaba de firmar una nueva ley de servicio militar con el objetivo de alistar a 20.000 voluntarios de seis a doce meses en 2026, y ampliar el número a 40.000 en 2031.
Hay dudas sobre si las fuerzas armadas serán capaces de atraer a tantos voluntarios, pero la vuelta directa al servicio militar obligatorio también estaba descartada para muchos. La esperanza es que la selección voluntaria y una campaña de reclutamiento convenzan a un número suficiente de personas.
El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, citó a Suecia como modelo a seguir, sobre todo en materia de reclutamiento. Los nuevos centros de reclutamiento serán luminosos y acogedores, y no recordarán al pasado, con oficiales malhumorados en edificios gubernamentales destartalados.
Según el nuevo modelo, el Parlamento debatirá la vuelta al servicio militar obligatorio si el ejército no cumple sus objetivos de reclutamiento durante varios años seguidos.
Divisiones entre rangos
De vuelta a Noruega, Deaton sugiere a Alemania que estructure la jerarquía militar de forma que se rompan las divisiones entre rangos. Cree que una mayor familiaridad es lo que diferencia el sistema noruego. «Los reclutas pueden hablar fácilmente con un oficial en el puente de un buque, y hablar como dos seres humanos», dijo.
El sargento noruego también señaló que es importante escuchar a los participantes sobre lo que los motiva. Las razones pueden ir desde servir a su país hasta ganarse un sueldo, adquirir experiencia laboral o viajar.
El Ministro de Defensa alemán declaró a principios de diciembre que el servicio seguirá siendo voluntario «si todo va tan bien como esperamos». «Pero si no es suficiente… no tendremos más remedio que introducir el servicio militar obligatorio», añadió.
Si esto llega a ocurrir, los países nórdicos tendrán otra oportunidad para servir como ejemplo de un modelo ideal de servicio militar obligatorio.
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(Editado por cm, rh, cp/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv. es)
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