El comisario de Energía traza una clara línea divisoria entre la UE y Estados Unidos en la COP30

Bruselas y Washington siguen enfrentados en materia de cambio climático y política energética, a pesar de la promesa de la UE de comprar cientos de miles de millones de dólares de petróleo y gas estadounidenses y de los trabajos en curso para desmontar la legislación sobre el Pacto Verde.

Ese es, al menos, el mensaje transmitido por el comisario de Energía, Dan Jørgensen, en una serie de discursos pronunciados el fin de semana poco después de aterrizar en Belém (Brasil) para participar en la conferencia anual de la ONU sobre cambio climático.

Al hablar de los mercados de carbono, la energía eólica marina y el acuerdo mundial a partir de 2023 para abandonar los combustibles fósiles, Jørgensen repitió que los objetivos de la UE pasan por apostar por las energías renovables y forjar alianzas internacionales para poner precio a las emisiones de CO2.

La Casa Blanca, por el contrario, retirada del Acuerdo de París de lucha contra el cambio climático, no envió negociadores a la conferencia de Brasil y sigue en casa la política extractiva de Trump de «drill, baby, drill» sobre combustibles fósiles.

La crucial energía eólica marina

«Es cierto que al hombre más poderoso del mundo no le gusta la energía eólica marina», dijo Jørgensen en un evento dedicado a esta fuente de energía limpia, apuntando claramente a la guerra en curso de Trump contra esta tecnología. «Afortunadamente, a la mujer más poderosa del mundo sí le gusta», añadió Jørgensen, en referencia a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

No hay forma de limitar el calentamiento global sin la energía eólica marina, ni de que Europa rompa su dependencia de las importaciones de combustibles fósiles sin turbinas eólicas, dijo Jørgensen. Las energías renovables ayudarían a Europa a luchar contra el cambio climático; al mismo tiempo, impulsarían su competitividad y mejorarían su seguridad, añadió.

Y el Comisario danés fue claro en otro punto: la UE no puede permitirse seguir importando miles de millones de euros al año en combustibles fósiles. «¿Qué clase de modelo económico tienes si importas más de 400.000 millones y vuelves a comprar el año que viene, en lugar de utilizar el mismo dinero para invertir en algo de producción propia?», preguntó Jørgensen.

En otro acto celebrado en el enorme centro de conferencias de Belém, en el que se debatió el acuerdo mundial de la COP28 de 2023 para «abandonar» los combustibles fósiles, Jørgensen afirmó que la demanda de gas natural en la Unión Europea se reducirá entre un 35 y un 50 % de aquí a 2030, y entre un 50 y un 70 % una década después.

El bloque europeo «acoge con gran satisfacción» la idea del presidente brasileño Lula de aprovechar la COP de este año para elaborar una hoja de ruta para la transición. No hay vuelta atrás en el compromiso adquirido hace dos años, dijo Jørgensen. Mientras tanto, figuras clave de la administración Trump celebran la nueva agenda de dominio energético de Estados Unidos basada en el aumento de la extracción de combustibles fósiles.

¿Pelea por el CBAM?

Mientras algunos temen que Estados Unidos pueda intimidar a la UE para que dé marcha atrás en un arancel pionero en el mundo basado en la huella climática de ciertos bienes importados, el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM, por sus siglas en inglés), Jørgensen se comprometió a trabajar con una nueva coalición internacional para desarrollar mercados de carbono y poner precio a las emisiones de CO2.

«Cuanto más nos acerquemos en términos de ambición climática, diseño de políticas y, en última instancia, precio, menos necesitaremos abordar la fuga de carbono a través de los CBAM y otras medidas», declaró Jørgensen en un acto paralelo dedicado a esta iniciativa. La coalición está formada por Brasil, China y la UE, además de Alemania, Andorra, Armenia, Canadá, Chile, Francia, Guinea, México, Mónaco, Noruega, Nueva Zelanda, Reino Unido, Ruanda, Singapur y Zambia.

Sin embargo, si la misión de Jørgensen en el foro mundial más importante sobre reducción de gases de efecto invernadero es demostrar que la UE sigue siendo líder en política climática, es un hecho que, en casa, la Comisión de la que forma parte está desmantelando piezas clave de la legislación del Pacto Verde y ha tenido dificultades para acordar su objetivo climático para 2040.

En los próximos meses se sabrá si la UE seguirá siendo un líder climático en los hechos y no solo en los discursos, a medida que se desarrolle su nueva agenda política impulsada por las empresas. Washington no ha dado ninguna señal de que vaya a dejar de presionar a Bruselas para que dé marcha atrás en toda normativa medioambiental que no guste a la Casa Blanca.

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(Editado por rh/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre/Euractiv.es)

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